Febrero 22, 2018

Los riesgos que corres al compartir fotos de tus hijos en redes sociales

Muchos padres de hoy comparten cada momento de la vida de sus hijos, sin ser conscientes de cómo les puede afectar esto en el futuro.

Compartir momentos de nuestra vida se está poniendo de moda a través de las redes sociales. Los perfiles personales se llenan de infinidad de publicaciones que van desde selfies hasta fotos en grupo de reuniones familiares, vacaciones o momentos de ocio. Pero, ¿hasta qué punto podemos compartir imágenes de otras personas? Y, sobre todo, ¿qué pasa cuando en esas fotografías aparecen menores de edad, aunque sean de la misma familia?

Varios padres comparten en redes sociales la primera ecografía, la fotografía de su vástago recién nacido o los primeros paseos en su carrito de bebé. Así surge una tendencia denominada sharenting, formada por los términos ingleses share (compartir) y parenting (crianza). Unas fotografías que se comparten sin el consentimiento del menor y que no se sabe qué consecuencias tendrán en el futuro.

De esta manera, la identidad digital queda ya formada sin que los menores puedan hacer nada por evitarlo. Una simple búsqueda en internet puede dar lugar a múltiples imágenes en situaciones incómodas o a fotografías que esa persona nunca hubiera compartido 

Con la intención de concienciar sobre este tipo de situaciones, la organización "Orange" viene realizando la campaña "Por un uso Love de la tecnología".

Se han elaborado interesantes estudios en distintos países para conocer qué impacto real tiene en la sociedad. Uno de esos estudios, elaborado en el Reino Unido, arroja datos más que sorprendentes. Según el estudio Share with care (Comparte con cuidado), realizado en 2016, los padres británicos han publicado cerca de 1.500 fotografías de sus hijos en internet antes de que hayan cumplido los 5 años.

El Centro Europeo del Cibercrimen, ya ha alertado sobre los peligros de compartir demasiados detalles en redes sociales de la vida de los hijos, ya que en muchas plataformas las imágenes y geolocalizaciones se convierten en información de dominio público una vez se comparten online. Y compartir demasiada información privada, más aún cuando está implicado un menor, puede conllevar ciertos riesgos que, muchas veces por desconocimiento, no son tenidos en cuenta por el autor de la publicación. Entre ellos, que estas imágenes puedan ser vistas o utilizadas por personas que pueden hacer un mal uso de las mismas.

Es fundamental valorar siempre los contenidos y respetar algo tan básico como la intimidad de ese menor, que cuando tenga edad para poder razonar sobre ello, puede no estar de acuerdo con que sus padres hayan hecho esa muestra pública de su vida.

Fuente: elmundo.es
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