Marzo 12, 2018

Guadalupe León denunció acoso laboral y Carlos Gómez salió al paso

A través de su cuenta de facebook, la locutora Guadalupe León hizo un intenso descargo y denunció acoso laboral.

El acoso ocurrió en un conocido medio radial en donde Guadalupe, se desempeñaba como locutora. Transcribimos su posteo:

Hoy me animo a denunciar. 
(Es largo, aviso)

Sucedió todo el año pasado, pero hoy al ver a tantas mujeres empoderadas y tanta sororidad en el ambiente me animo a denunciar. Me siento segura y si bien pasó hace un año, ahora recién estoy sanando y quiero hablar de esto para que otra mujer no sienta lo que yo sentí.

Me animo a hablar de esto pese a que pensé mucho en si comentar o no porque la única prueba que tenía era una cámara en la oficina de mi acosador y que únicamente todo sea mi palabra contra la de un ex jefe que hace años es conocido en los medios de comunicación por un carácter “especial”.

Ingrese a trabajar con sueños y esperanzas de crecer como comunicadora a un medio, admito que aprendí bastante allí de gente honrada que me tuvo la paciencia del mundo, gente que inclusive sintió cuando me tuve que ir. Pero ya no podía continuar ese calvario. No podía más soportar la presión. Y voy a contar ahora por primera vez en público lo que me pasó.

Todo se remonta a cuando conocí al dueño y director de aquella radio quien en principio me alentaba a ser mejor profesional, motivándome constantemente a seguir mejorando para el día de mañana conducir un programa de radio. Mi sueño.

Las palabras motivacionales, después se convirtieron en dinero: 50.000, 100.000 y hasta 1 millón encima de mi sueldo, vales de comida, ropa e incluso un curso de locución todo pagado, al que ya no pude asistir después de haber pasado por todo lo qué voy a comentar más abajo. El me decía que todo eso era por haber trabajado tanto (llegue a trabajar más de 12 horas por día incluyendo feriados como día del trabajador y fines de semana, muchas veces sin horario fijo) y francamente en principio lo veía como una gentileza y como una motivación -ya que varios otros funcionarios también recibían incentivos por su labor- hacia una funcionaria que se desangró por y para la empresa, una funcionaria que dejó su vida para ese medio.

Todo eso hasta que un día recibo un paquete cerrado que según aquel ex jefe era para una amiga suya pero que prefirió dármelo a mi (sin que yo sepa el contenido) para que lo abra en mi casa. No quise pensar mal hasta que al abrirlo veo un conjunto de lencería. En seguida supe que no era normal recibir algo así de una persona al mando en mi trabajo y pensé en renunciar, correr lejos pero después el miedo se apoderó de mí y los pensamientos de culpa aparecieron. “¿Que voy a ganar renunciando si ni tengo 6 meses de antigüedad? ¿Quien más me contrataría sin experiencia a mí que no soy nadie? ¿Y mis cuentas del banco? ¿Quien me va a creer que una persona que tiene en su oficina una foto con el Presidente de la República, un empresario importante gua’u me regalo esto para acosarme? ¡Van a decir que fue gentil nomás y que yo estoy exagerando!l” 

Más detalles en la nota.

 

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