Las víctimas fueron identificadas como Hermelinda Báez, de 55 años, y su nieta, Monserrat Britez, de 15 años. Ambas eran oriundas de la localidad de Capitán Miranda y trabajaban en la Avenida Japón, a pocos metros del lugar de la tragedia.
Según relatos, debido a las fuertes lluvias de la noche anterior, pidieron refugio al sereno del edificio en construcción, Roberto Montiel, quien les permitió pasar la noche en una pieza del lugar. Lamentablemente, la estructura colapsó completamente sobre su propia base, atrapándolas fatalmente.
Desde el momento del derrumbe, bomberos voluntarios trabajaron arduamente en las labores de rescate. Inicialmente, utilizaron una retroexcavadora para abrir un hueco y acceder al lugar donde se encontraban las víctimas.
A pesar de que en un principio se manejó la esperanza de encontrarlas con vida, los bomberos confirmaron haber visualizado los cuerpos de la abuela y la nieta aplastados por los escombros. Finalmente, tras un arduo trabajo, lograron extraer los cuerpos y trasladarlos a la morgue del Hospital Regional para la inspección forense.
El fiscal se encuentra colaborando con los bomberos voluntarios en el lugar del siniestro. Si bien la prioridad fue el rescate de las víctimas, también se investigarán las causas del colapso de la edificación. Inicialmente se mencionó que la construcción tenía permiso solo hasta el quinto piso, pero se estaban realizando trabajos en niveles superiores, lo que podría ser un factor determinante en el trágico suceso.
La comunidad de Encarnación se mostró conmocionada ante este hecho sin precedentes en la ciudad.