Los alumnos de jardín y preescolar no contaban con mesas y sillas para iniciar el año escolar, y las gestiones realizadas ante las instituciones de la zona y el Ministerio de Educación y Ciencia no obtuvieron una respuesta positiva.
La comunidad educativa, conformada por padres y el cuerpo docente, decidió organizarse para recaudar fondos. Con G. 500 mil, encargaron la fabricación de 11 mesitas a un carpintero de la comunidad de Tacuati Poty, quien también es padre de familia de la institución.
La directora de la escuela, Griselda Martínez, y la presidenta de la cooperadora escolar, Liz Samudio, explicaron que esta medida se tomó ante la urgencia de la situación, ya que las mesas existentes estaban en mal estado y representaban un riesgo para los niños. Ambas destacaron la unidad entre padres y docentes para llevar adelante esta acción. Manifestaron que, cansados de no obtener respuestas de las instituciones estatales, optaron por buscar una solución por sus propios medios.
El carpintero local ofreció un “precio redondo” por la fabricación de las 11 mesitas, las cuales fueron hechas de madera maciza y se ven seguras. Los niños se mostraron contentos de contar con nuevo mobiliario para poder continuar con sus estudios. Esta situación pone de manifiesto las dificultades que enfrentan algunas escuelas del interior del país para acceder a recursos básicos, obligando a la comunidad educativa a buscar alternativas para garantizar la educación de los niños.