Según los reportes iniciales, el altercado se desató por una disputa sobre una campera que el menor de 12 años le había quitado al agresor el año anterior y que este último vestía nuevamente.
La situación se descubrió cuando la profesora del niño notó su ausencia en el aula tras el recreo y lo encontró ensangrentado en el baño. La docente brindó los primeros auxilios y lo trasladó a un centro de salud, y posteriormente a su hogar, desde donde su madre lo llevó de urgencia al Hospital Regional. Allí, los médicos confirmaron la gravedad de la lesión en el rostro del niño.
La madre de la víctima relató con angustia que su hijo sufrió la rotura de un hueso debajo del ojo izquierdo y que la situación demandará un importante gasto económico para la cirugía necesaria. Tras el violento suceso, la institución educativa activó su protocolo de seguridad. Efectivos policiales de la comisaría 106 tomaron conocimiento del hecho e informaron al Ministerio Público para que se inicien las investigaciones correspondientes.
La madre del agresor se comunicó con la familia de la víctima y se puso a disposición para brindar apoyo económico ante los gastos médicos, lamentando profundamente lo ocurrido en el ámbito escolar. Este preocupante incidente de violencia dentro de una institución educativa en Encarnación pone de manifiesto la urgente necesidad de abordar las problemáticas de conflictividad y posible acoso entre estudiantes.
La existencia de un video que registró el ataque sugiere una posible premeditación, lo que añade mayor gravedad al caso y genera interrogantes sobre la seguridad y el ambiente escolar. Las autoridades deberán investigar a fondo lo sucedido para esclarecer las circunstancias y tomar las medidas necesarias para prevenir futuros actos de violencia en las escuelas.