Las víctimas fueron identificadas posteriormente como Hermelinda Báez, de 55 años, y su nieta, Monserrat Britez, de 15 años . Eran conocidas por el sereno y los obreros de la construcción, ya que tenían un puesto de venta en la avenida Japón. Debido a las fuertes lluvias, solicitaron permiso para dormir dentro del edificio, ya que habitualmente lo hacían de forma incómoda en su puesto.
La construcción, propiedad de Rubén Argüello, aparentemente tenía varios pisos ya construidos en hormigón. El sereno mencionó que nunca escuchó ruidos extraños ni vio fisuras en la estructura antes del colapso. Tras el derrumbe, equipos de rescate trabajaron arduamente para localizar a las personas que se encontraban dentro. Lamentablemente, luego de varias horas de búsqueda, se confirmó el hallazgo de los cuerpos de las dos mujeres.
El acceso a las víctimas se logró tras abrir un boquete en los escombros. Se estima que eran las únicas dos personas dentro de la estructura al momento del colapso, según lo informado por el sereno. Las causas del derrumbe aún se desconocen y serán materia de investigación por las autoridades competentes. Si bien el sereno manifestó no poder determinar qué ocurrió, informaciones previas sugerían que la construcción podría haber excedido el número de pisos permitidos.