Dormir la siesta en el trabajo resulta muy agotador

24 de agosto de 2015

Sin las condiciones para hacerlo, tomar un descanso en la oficina puede ser más perjudicial que benéfico.

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Hace ya más de un decenio, la investigación ha demostrado los beneficios de dormir siesta en el trabajo. Un estudio de la U. de Michigan constató, además, que los participantes que hacían una siesta de una hora enfrentaban mejor las tareas frustrantes. La ciencia sabe que el descanso de mediodía produce todo tipo de beneficios, como mejorar la memoria, aumentar la atención y disminuir los errores. También existen pruebas de que las siestas contribuyen a la creatividad y la resolución de problemas. En el otro extremo de las cosas, los científicos han comprobado que los trabajadores pierden 11,3 días de trabajo debido a la privación de sueño.

Como consecuencia de estos hallazgos, innumerables artículos a lo largo de los años han implorado a los agotados trabajadores de escritorio que hagan una pausa para dormir en nombre de una mayor productividad. Pero, ¿quién lo hace realmente? Yo no. Para ver cómo es toda esta publicidad sobre las siestas, ensayé un régimen de siesta por cuatro días en el trabajo, de 20 minutos cada tarde.

Pese a la creciente aceptación filosófica de la siesta y el incremento de las salas de siesta en las oficinas, poder pegar un ojo en el trabajo no resulta muy práctico. La mayoría de los días hábiles no tienen, como en un jardín infantil, un tiempo de siesta incorporado. La oficina no para ni puede parar para que durmamos la siesta.

Por un lado, está el tema de dónde dormir, sobre todo si no hay una sala equipada. “Es el quid del problema”, dice Christopher Lindholst, director ejecutivo de MetroNaps, que fabrica cápsulas para dormir. “¿Dónde duerme una persona si no hay un lugar específico para hacerlo en su trabajo? Puede hacerlo debajo del escritorio, pero en general nadie quiere que lo vean durmiendo en el piso”. ¿Y el aturdimiento después? ¿Cómo se despierta uno sin el pelo revuelto o líneas en la cara? ¿No se burlarán los compañeros?

Superar estas dificultades valdría teóricamente la pena en aras de una mayor productividad.

Antes de dedicarme a dormir, consulté a expertos para saber cómo es la siesta perfecta. Hay dos cantidades de tiempo óptimas: 20 minutos o 90 minutos. “Si se duerme mucho más de 20 minutos se entra en un sueño profundo”, explica Lindholst. “Al despertarse se experimenta una mayor inercia del sueño; se tarda más en volver a estar alerta y retornar al trabajo”.

Los científicos que estudian la siesta también recomiendan un ciclo de sueño completo para evitar ese aturdimiento, pero bajar la cortina por una hora y media es menos práctico durante una jornada de trabajo de por sí ajetreada.

En cuanto al momento, Lindholst propone una fórmula: el punto medio del sueño de la noche anterior más 12 horas. Por lo tanto, si se acostó a la medianoche y se levantó a las 6.00, su siesta debería ser a las 15.00. Otros expertos son menos rígidos con sus recomendaciones, sugiriendo cualquier momento entre las 13.00 y las 16.00.

Fuente: latercera.com

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