Confirman que el estrés reduce las posibilidades de embarazo

12 de octubre de 2015

La prestigiosa revista Human Reproduction publicó un trabajo basado en un estudio sobre parejas con problemas de fertilidad. Se demostró que el estrés, tanto físico como psicológico, puede reducir hasta un 50 por ciento la capacidad de concebir en las mujeres.

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El tema ocupó la conferencia inaugural del último congreso de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Endocrinología. Se demostró que el estrés, tanto físico como psicológico, puede reducir hasta un 50 por ciento las chances de concebir en las mujeres.

Hasta el momento, no había una evidencia comprobable de algo que se intuía. Era una creencia común de nuestras abuelas. Cuando una pareja buscaba embarazarse pero no llegaba, se le sugería: “relajate y seguro te embarazás”, “comprate un perro”, “salgan de vacaciones y vuelven tres”, o hasta el clásico “conozco a una pareja que adoptó y enseguida quedó embarazada”. La ciencia estaría comenzando a dar algunas respuestas que van en línea con las percepciones del pasado.

El estudio “LIFE”, una investigación realizada con el apoyo del Instituto Nacional de Salud Infantil y Reproducción Humana de los Estados Unidos (publicado en la revista científica Human Reproduction) puso el foco en la causa de la infertilidad y no únicamente en la solución. A partir de ese enunciado, los investigadores buscan optimizar la posibilidad de concebir en forma natural.

Los resultados

La investigación incluyó el seguimiento durante 12 meses de 501 parejas que buscaban concebir. A las mujeres que, una vez finalizado el estudio, no habían quedado embarazadas, se las agrupó en función de distintas variables como edad, raza, consumo de alcohol, cafeína y tabaco (entre otras). La intención era evaluar potenciales relaciones entre cada variable y el resultado negativo de embarazo.

Se estudió también la presencia de cortisol y de alfa amilasa en la saliva de las mujeres. Éstos son dos importantes biomarcadores que se incrementan ante situaciones de estrés. Como resultado, se observó que aquéllas que tenían niveles más elevados de alfa amilasa, eran un 29% menos fértiles, lo que reducía en un 50 por ciento sus chances de concebir.

Este fue el primer estudio en el mundo en demostrar una asociación del estrés con la fertilidad, y se le dio a la principal investigadora, la Dra. Courtney Lynch, Directora de Epidemiología Reproductiva de la Universidad de Ohio, Estados Unidos, la conferencia de apertura del último Congreso de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Endocrinología (ESHRE por sus siglas en inglés).

La hipótesis fue confirmada por la Dra. Ester Polak de Fried, médica especialista en fertilidad y Directora del Departamento de Medicina Reproductiva del Centro Especializado en Reproducción (CER), quien manifestó que “conocíamos de la importancia que tiene una región del cerebro, el hipotálamo, en la función reproductiva, ya que ante situaciones de mucho estrés, como pueden ser viajes, duelos, ejercicios físicos excesivos -como los que realizan algunas atletas y bailarinas-, etc., se puede alterar su funcionamiento y provocar en la mujer algunas situaciones como atrasos menstruales, falta de ovulación, falta de menstruaciones y, en caso de búsqueda de embarazo, dificultades para lograrlo”.

“Sin embargo -prosiguió la Dra. Polak de Fried, quien también es docente autorizada de la Facultad de Medicina de la UBA, este trabajo de la Dra. Lynch y colaboradores está cambiando la concepción de la medicina reproductiva, ya que además de ser el primero en el mundo en demostrar científicamente una asociación entre estrés e infertilidad, contradijo la tendencia actual, que consiste en utilizar directamente algunas de las técnicas de reproducción asistida –que han demostrado ser cada vez más efectivas para buscar un embarazo-, e indagar sobre la causa real de la disfunción, para lograr optimizar la fertilidad natural”.

“En la actualidad -prosiguió la especialista- existe una sobreindicación de tratamientos de fertilidad, debido a sus altos niveles de efectividad. Se debería efectivizar la buena práctica profesional clínica, sobre todo en las parejas jóvenes, para lograr el embarazo en forma natural”.

Causas de infertilidad  

Las causas de infertilidad son múltiples y muy variadas. En general se considera que están muy repartidas, siendo -a grandes rasgos- 40% causas femeninas, 40% causas masculinas y un 20% que incluye causas compartidas y las de origen desconocido. Dentro de las causas femeninas, se deben descartar las alteraciones hormonales, obstrucciones de las trompas, problemas anatómicos en general, infecciones, enfermedades sistémicas, alteraciones psicológicas y otras.

Con respecto a las causas masculinas, es importante destacar que la evaluación a través de un espermograma es fundamental, pues se requiere de no sólo la presencia de espermatozoides, sino también de una cantidad, forma de los mismos y motilidad adecuados. Se deben descartar infecciones y evaluar el estado general de la salud masculina. En la actualidad, es relevante conocer el medioambiente de la pareja que consulta porque no logra un embarazo, como así también sus hábitos alimenticios y potenciales adicciones a sustancias tóxicas como tabaco, drogas o alcohol, entre otras.

“Desde la consulta, se deben priorizar las diferentes causas de infertilidad para poder tratarlas y lograr el embarazo naturalmente. Sobre todo en las parejas jóvenes. Si ellas encuentran una adecuada contención en el ámbito de la consulta profesional, logran depositar su confianza y, por ende, disminuir el estrés que produce no lograr el embarazo. Es así como se puede explicar el gran número de parejas que vuelven embarazadas al traer los estudios solicitados o en alguna consulta subsiguiente, luego de charlas aclaratorias o interacciones con el psicoterapeuta apropiado”, concluyó la Dra. Polak de Fried.

Fuente: entremujeres.clarin.com

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