Afirman que "la ira de Dios" pudo ser clave en la evolución humana

30 de diciembre de 2015

Un experto asegura que el temor a una fuerza omnipresente y sobrenatural hizo que los humanos fuesen más cooperativos y menos egoístas, afirmando que estamos «programados» para creer en alguna religión.

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Si bien a menudo la evolución y la religión son vistos como ramas incompatibles, quizá esta última área haya tenido más incidencia de la que pensamos en el desarrollo exitoso del ser humano, debido a que el miedo a Dios y a incurrir en actos que lo hicieran enojar jugó un papel clave para que cooperara y fuese menos egoísta. 

Así, la creencia que un ser divino omnipotente que nos mira desde el cielo y que nos castigará por tener mala conducta sería parte de un proceso biológico fundamental, que sugiere que podríamos estar "programados" para ser religiosos, precisamente con motivos evolutivos, lo que nos dio una clara ventaja sobre otros parientes en el reino animal.

La teoría pertenece a Dominic Johnson, experto en biología evolutiva de la Universidad de Oxford, quien en su nuevo libro "Dios te está observando" ("God is Watching You" en inglés), afirma que, considerando la forma en que el cerebro humano establece vínculos emocionales, el castigo sobresale como una fuerza más preponderante que el altruismo y el amor por el prójimo, tal como lo profesa el cristianismo. 

"Incluso si estamos solos, al cometer un acto negativo, es muy complejo liberarse de la sensación que indica que alguien nos está mirando y que desaprueba nuestros actos", señala el experto, reafirmando el hecho que cuando hacemos algo malo, el impacto en el pensamiento humano tiene más fuerza que algo positivo. 

De acuerdo a Johnson, hacer cumplir las reglas morales permitieron a nuestros antepasados ?a cooperar, y es por ello que el temor a Dios se ha convertido en una característica dominante en las religiones del mundo. Asimismo, sugiere que en lugar de ser una teoría opuesta a las ideas de la evolución por selección natural presentada por Charles Darwin, la religión es en realidad un producto de ella.

De esta forma, la capacidad de generar recompensas o castigos derivados de nuestro comportamiento sería parte de la selección natural darwiniana, que promueve la supervivencia y la reproducción: "Los temerosos de Dios fueron capaces de evitar la ira de sus semejantes, la reducción de represalias del mundo real, y el aumento de los beneficios de la cooperación (...) la religión no es una alternativa a la evolución, es un producto de la evolución", señala.

Distintas visiones

Johnson cita como ejemplos al cristianismo, donde los fieles que piden el perdón de Dios llegan al cielo, mientras que aquellos que no lo hacen serán enviados al infierno; el Antiguo Testamento que presenta un Dios mucho más vengativo que castiga a la humanidad por sus actos; los hindúes, que creen que si ellos son pecadores durante su vida que se reencarnan como un animal indeseable; e incluso los romanos y griegos creían que los dioses que eran responsables de los desastres naturales y tenían que ser apaciguados.

El experto añade que a menudo las creencias paganas cuentan con espíritus con poderes de retribución, y muchas culturas indígenas creen que los espíritus ancestrales vigilan sus actividades. "No es lógico. No es racional. Pero resulta que tal creencia es común a las personas religiosas y no religiosas por igual, como parte de la naturaleza humana", asegura. 

Fuente: Daily Mail / 24horas.cl

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