El estrés reduce las posibilidades de embarazo

5 de enero de 2016

La prestigiosa revista Human Reproduction publicó un trabajo basado en un estudio sobre parejas con problemas de fertilidad. Se demostró que el estrés, tanto físico como psicológico, puede reducir hasta un 50 por ciento la capacidad de concebir en las mujeres.

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El tema ocupó la conferencia inaugural del último congreso de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Endocrinología. Se demostró que el estrés, tanto físico como psicológico, puede reducir hasta un 50 por ciento las chances de concebir en las mujeres.

Hasta el momento, no había una evidencia comprobable de algo que se intuía. Era una creencia común de nuestras abuelas. Cuando una pareja buscaba embarazarse pero no llegaba, se le sugería: “relajate y seguro te embarazás”, “comprate un perro”, “salgan de vacaciones y vuelven tres”, o hasta el clásico “conozco a una pareja que adoptó y enseguida quedó embarazada”. La ciencia estaría comenzando a dar algunas respuestas que van en línea con las percepciones del pasado.

El estudio “LIFE”, una investigación realizada con el apoyo del Instituto Nacional de Salud Infantil y Reproducción Humana de los Estados Unidos (publicado en la revista científica Human Reproduction) puso el foco en la causa de la infertilidad y no únicamente en la solución. A partir de ese enunciado, los investigadores buscan optimizar la posibilidad de concebir en forma natural.

Los resultados

La investigación incluyó el seguimiento durante 12 meses de 501 parejas que buscaban concebir. A las mujeres que, una vez finalizado el estudio, no habían quedado embarazadas, se las agrupó en función de distintas variables como edad, raza, consumo de alcohol, cafeína y tabaco (entre otras). La intención era evaluar potenciales relaciones entre cada variable y el resultado negativo de embarazo.

Se estudió también la presencia de cortisol y de alfa amilasa en la saliva de las mujeres. Éstos son dos importantes biomarcadores que se incrementan ante situaciones de estrés. Como resultado, se observó que aquéllas que tenían niveles más elevados de alfa amilasa, eran un 29% menos fértiles, lo que reducía en un 50 por ciento sus chances de concebir.

Este fue el primer estudio en el mundo en demostrar una asociación del estrés con la fertilidad, y se le dio a la principal investigadora, la Dra. Courtney Lynch, Directora de Epidemiología Reproductiva de la Universidad de Ohio, Estados Unidos, la conferencia de apertura del último Congreso de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Endocrinología (ESHRE por sus siglas en inglés).

Fuente: clarin.com

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