8 razones por las que siempre sentimos hambre

24 de junio de 2016

Es prácticamente un clásico que durante el invierno, varias personas suban de peso por un aumento en el consumo de alimentos calóricos. Además, tenemos la sensación de sentir más apetito que en otras épocas del año.

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De acuerdo a la nutricionista Dafna Sapoznik, existen al menos 8 motivos por los que algunas personas creen tener o sienten hambre constantemente, pese a que se han alimentado en sus horarios normales.

En el listado figura el bajo consumo de fibra; la deshidratación; el bajo consumo de proteínas; el estrés; y el no dormir lo suficiente, entre otros factores, o más bien errores, que a continuación detallaremos:

1) Bajo consumo de fibra:

Según la especialista, el rol de la fibra es “indiscutible para una alimentación saludable”. Además, ayuda a la prevención de diabetes, en el tratamiento de la constipación, en la regulación de la absorción de grasas y colesterol. Entre otros beneficios, también destacan la eliminación de toxinas del cuerpo y aumenta la sensación de saciedad.

Por último, el consumo de fibra regula los niveles de glucosa en la sangre y que provocan fatiga. En ese contexto, la recomendación de la Dafna es consumir 25 gramos al día. “Yo les recomiendo que elijan una dieta que incluya una variedad de frutas, verduras, frijoles, legumbres y granos enteros”, indica.

2) Deshidratación:

Cuando estamos deshidratados solemos confundir esta sensación con el estar hambriento, pues esta ocurre en el hipotálamo, que es la parte del cerebro donde se controla el apetito y la sed. Es por eso que se recomienda consumir 1,5 litro de líquido por día mínimo. Si en esta época te da frío tomar agua de la llave, puedes reemplazarla infusiones, té o mate.

3) Bajo consumo de proteínas:

De acuerdo a Sapoznik, existen estudios que han demostrado que dietas altas en proteínas producen mayor efecto de saciedad que aquellas altas en hidratos de carbono o grasas, aún con las mismas calorías. Además, las dietas altas en proteínas son más termogénicas, es decir, ayudan al aceleramiento del metabolismo.

Se recomienda alrededor de 1 gramo de proteína por cada kilo de nuestro peso, o un 40% de la ingesta de calorías diarias. Lo aconsejable es elegir entre la carne roja magra, pollo o pavo sin piel, productos lácteos sin grasa, claras de huevo o suplementos de suero de leche.

4) Comer frecuentemente durante el día:

Para evitar el “peak hiperglicémico”, se debe comer varias veces al día, pues así ayudamos a nuestro organismo a mantener los niveles de glucosa en la sangre, y evitamos los famosos atracones. Debes saber que tras varias horas de ayuno, el cuerpo inmediatamente recibe lo que ingerimos como grasas, por lo que es recomendable comer entre 5 6 veces al día, eso sí, porciones pequeñas.

5) Desorden hormonal:

Las hormonas juegan un rol fundamental en el metabolismo, es por eso que cualquier desregularización, por mínima que sea, puede incidir en un aumento de peso. Asimismo, la incapacidad del cuerpo para quemar grasas, retarda el metabolismo. En este caso, el ejercicio es un buen aliado para periodos pre-menstruales, ciclo menstrual o cuando estamos en presencia de desajuste hormonal debido a la liberación de endorfinas.<

6) Estrés:

El estrés puede causar la liberación de hormonas que suprimen el apetito, incluyendo epinefrina, provocando un aumento de necesidad de ingerir alimentos altos en azúcares y grasas saturadas.

7) Mal dormir:

No dormir lo suficiente aumenta la ansiedad y favorece la acumulación de grasas. En este punto, nuevamente las hormonas juegan un papel fundamental, ya que el cortisol disminuye los niveles de serotonina (neurotransmisor responsable del sueño y la recuperación). “Por eso es conveniente dormir mínimo de 7 a 8 horas por noche para regular las hormonas“, agrega la especialista.

8) Saltarse el desayuno:

Un desayuno rico en proteínas reduce la ansiedad y la ingesta de alimentos durante el resto del día, sobre todo para los alimentos grasos y azucarados. Debes saber que un desayuno completo debe incluir, además, carbohidratos altos en fibra, lácteos descremados y grasas saludables (esto último puede ser opcional).

Fuente: pagina7.cl

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