¿Cómo influyen en los niños los problemas de sus padres?

24 de agosto de 2016

Si bien después del nacimiento de un bebé es la madre la que generalmente toma el rol protagónico, un reciente estudio ahonda en el importante rol que el padre juega en el desarrollo de un niño.

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Se trata de una investigación llevada a cabo por la Michigan State University, en la que se determinó que el lenguaje, el crecimiento cognitivo y las habilidades sociales de un niño son fuertemente marcados por la influencia del papá.

En el trabajo se analizaron los datos de 730 familias norteamericanas, de 17 puntos del país, para comprender de qué manera el estrés y los problemas mentales de los padres -como la depresión- incidía en los menores.

Estos factores mencionados influyen en la relación padre-hijo, lo que a su vez interviene en el desarrollo del pequeño.

“Existe una idea, surgida de pasadas investigaciones, de que los padres realmente no tienen efectos directos en sus niños”, comentó Claire Vallotton, profesora e investigadora del proyecto. “Pero nosotros demostramos que los padres sí tienen un efecto directo en sus hijos, tanto en el corto como en el largo plazo”, agregó.

El estudio descubrió que los padres que presentan cuadros de estrés tienen un efecto dañino en el desarrollo cognitivo y linguístico de los hijos cuando tienen entre 2 y 3 años. Los autores advierten eso sí que esta influencia depende del género del menor, ya que los efectos eran más notorios en el caso de los hijos hombres.

Otro aspecto interesante es que tanto la salud mental del padre como de la madre tienen efectos similares en los problemas de comportamiento entre los niños pequeños. Sin embargo, los problemas mentales de los padres tienen un impacto mayor cuando los hijos han alcanzado los 10 años.

De hecho, los síntomas depresivos que se manifiestan en los padres son más influyentes en el desarrollo de las habilidades sociales de los niños pequeños en comparación a los mismos síntomas presentes en las madres.

Cabe consignar que cada vez nos alejamos más de aquella imagen del padre que sólo se preocupa por los asuntos económicos del hogar. Esto, ya que paulatinamente la mujer se ha ido integrando al mundo laboral, lo que ha llevado a compartir la educación y crianza de los hijos.

Una vez que el hijo nace es cuando estos lazos se pueden hacer más fuerte participando en tareas tan sencillas como mudarlo o mecerlos para dormir, ya que los recién nacidos van asociando la sensación de bienestar que esto les produce a las voces y los olores de sus padres.

Cuando los hijos están más grandes, es el papá el que entrega a los niños la identificación masculina, mientras que para las niñas es un modelo de diferenciación.

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