China pierde el control de su estación espacial y no se sabe dónde caerá

21 de septiembre de 2016

De acuerdo a la Agencia Espacial China, se espera que los restos de Tiangong-1 ingresen a la atmósfera y se fundan a fines de 2017, aunque se desconoce el lugar del impacto.

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El 15 de septiembre, la agencia espacial china ponía en órbita su segunda estación espacial, la Tiangong-2. Un acontecimiento histórico para el país asiático, que sigue acelerando su programa espacial.

Su predecesora, la Tiangong-1, lleva en órbita desde 2011 y tras recibir tres misiones y la visita de 6 “taikonautas” —el término que China utiliza para los astronautas— fue puesta en hibernación en junio de 2013.

Tras estar en órbita durante más años de los esperados, China anunció que a finales de 2016 o inicios de 2017, maniobraría la estación hacia una reentrada controlada en la atmósfera, donde se desintegraría.

Con la fecha exacta sin establecer, astrónomos de todo el mundo empezaron a ver un comportamiento errático en la Tiangong-1 ya desde hace meses, y ahora China confirma que, efectivamente, han perdido el control de la misma.

Wu Ping, vicedirectora de la agencia de viajes tripulados, anunció que la Tiangong-1 seguía en una órbita de 370 kilómetros de altura, y que seguirían monitorizando de forma continua la misión desde la Tierra, pero sin saber exactamente cuando y dónde caerá. Lo que sí asegura, es que “la mayoría del laboratorio espacial se quemará durante la caída”.

Teniendo en cuenta que el 71% de la superficie terrestre es agua, y que la inmensa cantidad del 29% restante está despoblado, es difícil que cause algún daño de llegarse a producir. Es un extremo muy improbable.

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