Octubre 10, 2016

5 secretos que debes guardar para vos

Evita que las personas traten de manejar tu vida al grado de acabar con tu autoestima, seguridad y confianza, al creer que eres incapaz de solucionar tus propios problemas.

Foto: nuevaera.about.com

¿Tenes amigas que nunca cuentan nada de su vida? ¿Sí? Déjame decirte que existen muchas razones por las cuales ellas prefieren mantener en secreto su manera de vivir. A veces aparentan que son totalmente felices y que nunca les pasa nada interesante; sin embargo, son personas que, así como te pasa a ti, también experimentan problemas y situaciones comunes.

En ocasiones no está mal hablar con las personas a fin de buscar algún consejo, ayuda u opinión para encontrar soluciones a los problemas, pero hay secretos que se deben guardar si no quieres que tu vida esté en boca de todos o que des pie a que alguna persona trate de inmiscuirse en decisiones que nada más te atañen a ti.

Lamentablemente, ya sea por la personalidad o por desear que alguien nos escuche, cometemos el error de hablar de más. No me refiero a que desconfíes de todo el mundo, sino que es mejor que tus problemas se queden en casa y en familia. “La ropa sucia se lava en casa”, dicen. Por ejemplo, si les cuentas a tus padres, con lujo de detalles, todo lo que vives en tu relación matrimonial, si pasas por un momento difícil puedes llegar a preocuparlos por el gran amor que te tienen. Recuerda que uno nunca termina por conocer a las personas, y no habrá nadie que te comprenda mejor que tu esposo, que es con quien vives esas experiencias de vida. Así que toma nota y reflexiona. 

1. No hables de tus proyectos: Tus metas y sueños son sólo para tu pareja y para ti (si es que son en conjunto). Muchas veces se hablan de los proyectos sin que se hayan realizado todavía. Guarda el secreto y no lo compartas con nadie hasta que los hayas logrado. ¡No antes!

Las envidias, los malos deseos de las personas o simplemente alguien que te ame estará al pendiente de que cumplas con tus proyectos, al grado de querer influenciar u opinar sobre cómo debes hacerlo. ¿Y si no puedes lograrlo como crees, en el tiempo establecido?, y ¿si cambias de opinión?

2. No hables de tus problemas maritales: Todos los conflictos que llegues a tener con tu pareja arréglenlos juntos. La comunicación, el respeto, la confianza y saber escuchar las necesidades de la pareja fortalecen la relación.

Si cometes el error de hablar sobre tus problemas, muchas veces quienes te aman tomarán partido y te apoyarán a ti, haciendo que tu pareja sea el malo del cuento, cuando tal vez no lo es. Debes saber qué contar y qué no. Por ejemplo, si sufres violencia física o psicológica, de inmediato debes buscar ayuda; pero si se trata de conflictos comunes que crees que tienen solución, comunícate con tu esposo y encuentren la manera de arreglarlos.

3. Guarda el secreto de tu mala racha económica: Quiero pensar que casi todos hemos experimentado tener una mala situación económica. En la actualidad, todos estamos expuestos a perder el empleo y hay quien todavía no aprende a administrase de forma adecuada para cubrir con los gastos; a veces también surgen emergencias y los pocos ahorros se van en la solución de dichos problemas.

Evita hablar de esas malas vivencias para que quienes están a tu alrededor no sientan compasión, lástima o lleguen a preocuparse exageradamente por ti. Confía en tus capacidades, inteligencia y fortaleza para solucionar cualquier situación; en último caso, resuélvelo con tu pareja.

Guarda el secreto de cuánto ganan tú o tu pareja, porque podrás ser juzgada si algún día se te ocurre invertir tu dinero en algo que deseas y que para otras personas no es indispensable.

4. Que tus buenos actos no sean motivo para enaltecerte: Una persona que nada más habla de sus buenas acciones para con los demás es infeliz porque busca el reconocimiento ajeno. Que tus buenos actos y obras sólo sean para sentirte plena y feliz por haber ayudado a las personas en sus necesidades. ¡Busca el reconocimiento de tu corazón y no el de los demás!

5. Tus creencias: Muchas personas crean conflictos innecesarios por defender sus creencias religiosas, haciendo que trates de cambiar de opinión y haciéndote sentir que estás equivocada. Tú tienes la decisión de pensar y creer en lo que quieras, nada más tú.

Sólo tú eres capaz de tomar tus propias decisiones. Aprende de los errores y de las consecuencias de tus actos. Nadie que esté a tu alrededor experimentará tus vivencias. Evita que las personas traten de manejar tu vida al grado de acabar con tu autoestima, seguridad y confianza, al creer que eres incapaz de solucionar tus propios problemas.

Fuente: colombia.com
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