"Los amigos del poder"

28 de agosto de 2018

Aprovechar una situación de poder o privilegio para ubicar a familiares o amigos en cargos o empleos públicos puede ser tanto un delito de tráfico de influencia, como de nepotismo.

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La reprochable costumbre de regalar altos cargos públicos como favores políticos a correligionarios, amigos, parientes y colaboradores, nombrándolos sin concurso, continuará vigente en el nuevo Gobierno.

Es una práctica viciosa, muy asociada al nepotismo, que concibe al Estado como un botín para repartir entre los allegados al poder y echa por tierra todo el discurso de dejar de lado la corrupción, de cambiar las cosas que están mal para favorecer la igualdad de oportunidades y fortalecer la transparencia, publíca el Diario Última Hora. 

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