Abril 09, 2019

"El Principito": reflexiones que nos deja esta obra literaria

La obra literaria “El Principito” de Antoine de Saint-Exupéry, es uno de los escritos más valorados por su riqueza literaria y su sencillez que permite tener un amplio margen de público.

La novela corta a pesar de tener un lenguaje sencillo cuenta con un profundo, y bastante interesante, mensaje acerca de ciertas cuestiones de la vida misma que hasta nos invita a cuestionarnos de qué manera nos encontramos atravesandola.

En esta nota te invitamos zambullirte nuevamente en esta fantástica historia del niño que era inmensamente feliz en su mundo, pero que no lo supo hasta después de salir del mismo.

“Lo esencial es invisible a los ojos”

Sin duda es la reflexión más conocida de “El Principito”, hasta se encuentra impregnada en nuestra memoria como una marca.

Atravesamos la vida sin darnos cuenta de que lo “esencial” se encuentra frente mismo a nosotros y vivimos sujetos al mundo materialista, a lo insalubre de la competencia y a lo innecesario de las apariencias.

Conocerse a uno mismo para poder comprender a los demás.

Esto evita que pequemos de juzgar a nuestros semejantes, porque indudablemente encontraremos similitudes en comportamientos de otros en nosotros mismos que nos provocarán disgustos. La muy conocida queja de cómo se encuentra nuestra sociedad y cómo nos gustaría que fuera y no nos cuestionamos ¿qué nos encontramos haciendo para que este mundo cambie?

Mantener la ilusión y la inocencia

Crecemos y adquirimos experiencias que a la vez vienen con un plus de desconfianza hacia las cosas, por miedo o quizás por precavidos. Perdemos la esencia de la inocencia.

“Las personas mayores nunca pueden comprender algo por sí solas y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones”

Cuando eliminamos las capas que nos causaron dolor, capas que nos hicieron personas duras como con armaduras que nos privan de lo lindo del mundo. Desprenderse de todo eso no invita a ver nuevamente el mundo con otros ojos.

 Atrévete a conocer en esencia a las personas

Nos fijamos mucho en las apariencias de lo que tenemos y muy poco en lo que somos. Aventurarse a conocer a alguien en profundidad es la forma de encontrar su verdadera esencia, su belleza más real. Hacemos una valoración externa, nos quedamos en el prejuicio y no damos la oportunidad de saber nada de la otra persona sin que este conocimiento ya esté condicionado. Solo podemos llegar al amor si generamos la posibilidad de conocer y comprender a los demás.

“A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan lo esencial del mismo. Nunca preguntan: ‘¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas? Pero en cambio preguntan: ¿Qué edad tiene? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre? Solamente con esos detalles creen conocerte”.

¿Alguna vez leíste este libro o viste la película? Nos gustaría leer tu comentario.

 

 

 

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