Violencia contra la mujer: 7 pilares para identificar los casos

8 de junio de 2015

El autor asegura que existen 7 pilares que pueden permitirnos identificar cuándo una relación interpersonal familiar o laboral contiene violencia que puede dañar nuestra integridad física, emocional y personal.

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Desde hace años, venimos asistiendo tristemente a un gran incremento de violencia dirigida a las mujeres. Las cifras escalofriantes nos traen una realidad más amplia, dramática y triste: existen cientos de miles de mujeres que mantienen vínculos tóxicos y violentos con parejas, ex parejas y familiares, lo cual las condena a una vida de infelicidad, angustia y maltrato, tanto para sí mismas como para los demás (en caso de haber hijos de por medio, los efectos inmediatos son terriblemente dañinos). ¿Qué podemos hacer? ¿Cómo podemos ayudar a identificar rápidamente cuando estamos en una situación violenta para salirnos de ella y prevenir desgracias futuras?

Existen 7 pilares que pueden permitirnos identificar cuándo una relación interpersonal familiar o laboral contiene violencia que puede dañar nuestra integridad física, emocional y personal. Violencia no significa únicamente recibir agresión física, también se manifiesta en otros aspectos que pueden ser igualmente dañinos, devastadores y perjudiciales.

A continuación, los 7 pilares que permiten identificar la violencia contra la mujer:  

Pilar 1 - Celos y control excesivo. Un vínculo violento suele comenzar por aquellas actitudes enmascaradas como amorosas y atentas, pero que contienen celos y control excesivo. Por ejemplo, un hombre infantil, inseguro de sí mismo y que tiene la "convicción" de que será engañado y abandonado lo lleva a sentir que debe controlar cada paso que de su pareja. Por ende, cada vez que intentás realizar tus propias actividades personales, como verte con amigas, o das cualquier indicio de independencia saludable, genera en él una conducta de control y celos patológicos. Esto se manifiesta a través de reclamos, demandas e intentos de controlarte para que siempre "estés en el radio de él". Para esto puede utilizar el Whatsapp, celular, inspeccionar tu cuenta de Facebook y otras cosas. Por supuesto que vivir así es validar una prisión en vida que nadie merece vivir. ¿Qué te lleva a mantener un vínculo amoroso en el que estás siendo permanentemente controlada?

Para accionar: apenas comiencen esta clase de actitudes, animate a confrontar y delimitar tu espacio personal. No estás para satisfacer los caprichos infantiles de tu pareja, sino para enriquecer el vínculo, a través de sentirte contenta y vital con vos misma.

Pilar 2 - Descalificación, humillación y crítica corrosiva. Esta es una de las maneras violentas más poderosas y eficaces para generarte desanimo, depresión y malestar. Un hombre puede manifestar en forma habitual actitudes de descalificación, burla corrosiva y crítica a su pareja cuando de manera continua se niega a reconocer sus cualidades e insiste en remarcarle sus defectos, dificultades y falencias. Expresiones como "estás loca", "sos una burra", "no servís para nada", como muchas otras, atacan directamente la autoestima de la mujer generándole un daño considerable. La burla y el humor irónico, cuando se ejercen recurrentemente contra la mujer, también forman parte de este "pack tóxico" en el amor. Obviamente un hombre que actúa así refleja una personalidad sobreexigente, implacable y caprichosa. Cabe preguntarte frente a esto… ¿Qué te lleva a sostener un vínculo amoroso en el que estás siendo maltratada de esta manera? ¿Cómo te tratás a vos misma?

Para accionar: aceptar el maltrato de tu pareja refleja cómo te estás tratando a vos misma. Quedarte pasiva frente a la ironía, la humillación y la descalificación revela cómo te tratás internamente. Por ende, identificá aquel aspecto interno que te trata mal... ¿Qué te dice? ¿Qué podés responderle para comenzar a frenar tu "automaltrato"? Comenzar a confrontar tus diálogos internos descalificantes es el primer paso efectivo para detener la violencia verbal de tu pareja.

Pilar 3 - Manipulación y presión a través de diversos medios (económicos, emocionales, vinculares). En una relación de pareja, un signo claro de violencia es aquel donde el hombre intenta manipular y presionar a su pareja para que haga lo que él desea y considera correcto. Esto puede ser ejercido a través del dinero. Por ejemplo, el hombre puede ganar dinero y su pareja poco y nada, por ende, depende económicamente del mismo. Si este hombre es violento, intentará -de diversas formas sutiles o abiertas- controlar a su pareja remarcándole que tiene el poder para dominar su vida. Esto puede cumplirlo cortándote la tarjeta de crédito, negándose a darte dinero o demostrándote que solamente cumpliendo su voluntad él será "generoso con vos". El problema con esta dinámica es que se genera una suerte de contrato de pareja prostituido, que perjudica notablemente tu vida y la de tu pareja. Pregunta reflexiva: ¿Cómo percibís esta clase de violencia en tu vínculo de pareja?

Para accionar: generar tu propio dinero es una manera indiscutida de hacerte responsable de tu sustento y de dejar de depender completamente de tu pareja. Aunque también sin ganar dinero, es importante que hables acerca del dinero y plantees tu malestar adultamente. Si estás percibiendo manejos manipulatorios, hacelos saber abiertamente. En caso de persistir, es tu responsabilidad decidir qué harás frente a ellos: seguir aceptando o finalizar el vínculo.

Pilar 4 - Vacío e indiferencia afectiva intencional. Muchas mujeres aceptan permanecer resignadas a una relación de pareja sin amor y con mucha indiferencia. Un hombre ejerce violencia en el amor cuando deliberadamente se niega a manifestar las mínimas expresiones de afecto hacia su pareja: saludarla, preguntarle por su salud y necesidades, escucharla, etc. La indiferencia emocional intencional consiste en la actitud de tu pareja de negarse a manifestarte cariño de manera sostenida. Generalmente ocurre cuando el hombre esta rabioso, resentido y acostumbrado a una dinámica disfuncional en sus vínculos. El problema es que esto genera un clima "desértico emocional" que quita las ganas de vivir de una mujer. Pregunta reflexiva: ¿Qué te lleva a sostener una relación en la que tu pareja te niega repetidas veces el afecto y amor de manera equilibrada?

Para accionar: Comenzá por brindarte amor a vos misma de manera simple y concreta. ¿Qué te hace sentir bien y nutrida? Hacé una lista de 5 cosas simples que alimentan tu alma y comenzá a practicarlas durante la semana. Procurá apoyo de amistades para llevar adelante esta tarea. Comenzando a tratarte con amor dejarás de aceptar la falta de amor en tu vínculo de pareja. 

Pilar 5 - Violencia y agresividad. Esta es la forma más publicitada y manifiesta de la violencia contra la mujer. Un hombre que actúa bajo este pilar suele agredir y ejercer violencia física contra su pareja: golpes, empujones, gritos amenazantes y violencia verbal. Muchas veces esto puede terminar de la peor manera. Los hombres violentos y agresivos suelen ser personalidades psicopáticas, infantiles y con muy mal manejo de sus impulsos, lo cual los lleva a descontrolarse violentamente. Pregunta reflexiva: ¿Qué te lleva a permanecer con un hombre que te trata de esta manera? ¿Cuáles son los "beneficios secundarios"?

Para accionar: los beneficios secundarios son aquellos que refuerzan tu conducta dependiente de tu pareja violenta. Por ejemplo, muchas mujeres prefieren estar al lado de su pareja violenta por diversas razones inconscientes: "Más vale malo conocido que bueno desconocido"; les resulta familiar esa conducta que vivieron en su familia de origen, el violento le brinda afecto full time (a un costo muy alto). Por ende, si estás en una relación violenta, hace tu listado de 5 "beneficios secundarios" que obtenés al permanecer dentro de ese vínculo. La toma de conciencia profunda es el primer paso para salirte de una relación dependiente violenta.

Pilar 6 - Generar clima de amenaza e intimidación. Hay hombres que se enojan con facilidad y su rostro y energía produce mucho temor en sus parejas. Quizás tu pareja te haya demostrado que al enojarse puede causarte daño; por ende, vivís aterrada de poder causarle molestias, o simplemente te resignás a permanecer en un clima de amenaza e intimidación. Cuando estás permanentemente en estado de alerta por las posibles reacciones de tu pareja, estás aceptando vivir en un clima violento. Pregunta reflexiva: ¿Qué temores te genera las posibles reacciones de tu pareja?

Para accionar: Realizá una actividad semanal que te ayude a sentirte potente, vital y fuerte. Una mujer se resigna al miedo cuando no trabaja su propio poder personal. El boxeo recreativo, arte marcial, reuniones con mujeres "potentes" u otras actividades puede ayudarte a descargar tus tensiones y volverte más fuerte y segura de vos misma.

Pilar 7 - Un vínculo acotado y escaso con sensación de cansancio, debilidad y falta de ganas de vivir. Resulta ilustrativo en un vínculo violento cuando la mujer siente que para ser querida y "bien tratada" por el hombre debe vivir en función de sus deseos, caprichos y necesidades. Desde este pilar, existe violencia cuando las reglas implícitas del vínculo amoroso, demarcan que la mujer debe satisfacer las necesidades del hombre, aún cuando esto le genere insatisfacción, dolor y malestar. Si la mujer hiciese lo contrario a lo que se supone que debe hacer, esto generaría un posible castigo por parte del hombre. Al reproducirse en forma frecuente esta dinámica puede traer cansancio, agotamiento, depresión y falta de ganas de vivir. Pregunta reflexiva: ¿Qué sentís que debés hacer para ser querida por tu pareja? ¿Estás a gusto o disconforme?

Para accionar: hacé consciente este contrato violento de pareja. Enumerá por escrito cuáles son las cosas que debés hacer para satisfacer a tu pareja y que, a su vez, te generan malestar y dolor. Es decir, poné por escrito las condiciones injustas que estás aceptando en el vínculo amoroso. Nuevamente, ser consciente de esto es el primer paso para reflexionar y comenzar a salir de esta clase de violencia.

Fuente: entremujeres.clarin.com: Por Pablo Nachtigall, psicoterapeuta y autor del libro “Bendito Dinero” (Ediciones Urano). 

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