Egipcios estrenan su nuevo Canal de Suez y buscan recuperar la grandeza del pasado

7 de agosto de 2015

El presidente Abdel Fattah Al Sisi inauguró hoy una obra que prometió concluir hace exactamente un año. La nueva vía pretende convertir al país en un polo económico y comercial.

Compartir

Con un desfile de aviones de guerra, helicópteros y barcos, bajo un sol inmisericorde y una temperatura inclemente, el presidente Abdel Fattah Al Sisi tuvo hoy finalmente su fiesta de inauguración del nuevo Canal de Suez, una obra de 72 kilómetros de largo con el que busca "devolverle a Egipto su antigua grandeza".

Con la llegada del mismo Al Sisi, engalanado en su traje militar, a bordo de un espléndido buque escuela de la marina egipcia y escoltado por barcos de guerra, a la explanada principal a orillas del Canal, se dio por comenzada una ceremonia de sesgo castrense y demostración de músculo militar.

En medio del desierto, en la ciudad de Ismailia, este acto -considerado una fiesta nacional para los egipcios- es el último paso de una obra que comenzó hace exactamente un año. Durante 365 días se ampliaron y dragaron 37 kilómetros de canal ya construido y se construyeron 35 kilómetros de vías adicionales. Se logró una profundidad de 24 metros y un ancho de 320 metros en la superficie. 

Para esta obra, que se ha convertido y presentado como el gran logro de Al Sisi, trabajaron 43 mil personas, cinco batallones de las fuerzas armadas. E intervinieron 83 constructoras.

Para el nuevo canal se destinaron 8500 millones de dólares que, según el gobierno, fueron recaudados en apenas seis días. 

La perspectiva de un Canal renovado que, según las estimaciones oficiales, llevará los ingresos de 5,3 mil millones de dólares a 13,2 mil millones en 2023, con el incremento del tránsito de barcos de 49 a 97 por día hacia ese mismo año, es la apuesta del gobierno para transfomar a Egipto en "un polo econónomico y estratégico".

El celo por la seguridad en esta ceremonia se merece un capítulo aparte. Con el fantasma del extremismo islámico presente en toda la región, las estrictas medidas estuvieron a la orden del día. Y la seguridad se convirtió en un dolor de cabeza para una logística que movió hasta el medio del desierto a cientos de periodistas de todo el mundo en una caravana de autobuses escoltada por jeeps del ejército y soldados armados, a lo largo de un ruta llena de retenes.

Un solo checkpoint llevó atravesar dos horas. Y la legión de invitados y prensa debió cambiar de transporte, en un largo camino en el que las credenciales y los pasportes fueron reclamados hasta el infinito, convirtiendo el trayecto en un periplo bajo temperaturas de infierno y sin aire acondicionado.

Con 40 grados, periodistas de todo el mundo terminaron cubriendo la gran fiesta egipcia encerrados en una carpa, mientras afuera brillaban las aguas azules del estratégico canal.

Fuente: clarin.com

Compartir

Más notas: