Según su testimonio, al llegar a Tacumbú, él y un productor que lo acompañaba, fueron recibidos por un recluso, un civil que parecía tener el control y guiaba todo el procedimiento. Tras identificarse y firmar un libro de novedades, Rubín aceptó recorrer la cárcel antes de su charla. Lo que le llamó poderosamente la atención fue la ausencia de guardiacárceles durante este recorrido, siendo el propio recluso quien actuaba como guía.
Posteriormente, antes de la charla, se le ofreció visitar a Hugo Javier y a Miguel Robles, ambos investigados en la causa del Departamento Central, con quienes conversó antes de dirigirse al pabellón Libertad para dar su disertación. Al finalizar, al ser dirigido hacia la salida, se encontró con un grupo de aproximadamente 40 personas que le pidieron dinero.
La sorpresa mayúscula llegó cuando Rubín se comunicó telefónicamente con el ministro de Justicia, Rodrigo Nicora, quien le informó que, según el director de la penitenciaría, no existía ningún registro de su visita en el libro de novedades. Esto sugiere la existencia de un libro de novedades paralelo, utilizado para ingresos no oficiales a la cárcel de Tacumbú.
Rubín recordó haber presentado su cédula y firmado un libro al ingresar, además de haber visto a dos policías mujeres en la entrada que no tomaron sus datos completos. A pesar de la presencia de estos agentes, su llegada no fue reportada formalmente al sistema penitenciario.
El ministro Nicora se mostró en shock ante esta información. La gravedad del asunto radica en que Tacumbú es considerada la cárcel de máxima seguridad del país. El hecho de que una persona conocida como Palo Rubín pudiera ingresar, recorrer las instalaciones durante más de dos horas y salir sin dejar rastro en el sistema penitenciario plantea serias interrogantes sobre la seguridad y el control dentro del penal.
El comunicador señaló que durante su recorrido apenas vio guardiacárceles, salvo el que abrió el portón del pabellón Libertad al final de su visita. Esta situación refuerza la percepción de que la cárcel de Tacumbú sigue siendo “tierra de nadie”, donde los reclusos parecen tener un control significativo, incluso dando la bienvenida a los visitantes.
Este episodio pone en tela de juicio la efectividad de operativos como “Veneratio”, que supuestamente buscaba la recuperación de la soberanía del sistema penitenciario. La facilidad con la que Rubín ingresó y se movió por la cárcel sin supervisión oficial sugiere que las fallas de seguridad persisten y que numerosas personas podrían estar ingresando de manera irregular.
Un vocero del Ministerio de Justicia ha sido designado para abordar este tema, mientras el ministro se encuentra de viaje. Este caso, calificado como “curiosísimo”, revela una preocupante realidad sobre el control y la seguridad en la principal cárcel del país.
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— Telefuturo (@Telefuturo) March 24, 2025
🔹Periodista y conductor de TV cae en falsa invitación a la penitenciaría regional de Tacumbú.
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