La rápida reacción de la niñera, identificada como Aida Figueredo, fue crucial para evitar una tragedia. Al percatarse de la inminente explosión, logró estirar al niño de no más de dos años hacia ella, poniéndolo a salvo justo cuando la tapa de cemento pudo haber caído sobre él. Este acto de valentía y eficacia fue destacado, convirtiendo a la niñera en una verdadera heroína por su instinto de protección.
A pesar de la rápida acción, tanto la niñera como el niño sufrieron consecuencias por la explosión. Aida Figueredo relató, aún en shock, que ambos quedaron con el rostro inflamado debido a las partículas proyectadas por el bloque de cemento. En su testimonio, describió el momento de la explosión como un “ruidazo impresionante” y cómo instintivamente agarró al niño, sintiendo como si estuviera “en el aire” en ese instante. Confirmó que hubo fuego seguido de una densa humareda.
Tras el suceso, la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) emitió un comunicado aclarando que el registro subterráneo donde ocurrió la explosión correspondía a una obra de distribución ejecutada por una empresa privada contratada por La Perseverancia SA.
En el comunicado, la ANDE deslindó cualquier responsabilidad, señalando que la empresa ejecutora es la directa responsable de la correcta ejecución de los trabajos y, por ende, la responsabilidad es exclusiva del complejo La Perseverancia SA. El incidente tuvo lugar sobre las calles Comandante Caballero casi viuda de las Llanas.